Armada y sin miedo: manifiesto de una marika-travesti cariñena afro-india descendiente contra todo el mundo (Parte2)


Por Waquel Drullard Wurtzbach*




Insisto, lo repito: ¡No soy un hombre!


Mi vida, nuestras vidas nacieron administradas, eso quiere decir que hay alguien que lo hace. La colonialidad moderna occidental define los marcos de quienes somos y por ende, nuestras identidades, identidades que pueden ser cárceles o también en mayor o menor medida estratégicas5 como modus de sobrevivencia dentro de este mundo que no es otra cosa más que la colonialidad. ¿Han pensado lo absurdo del sistema sexo-género? Es una verdadera dictadura, que configura aparatos simbólicos y de clasificación subjetiva constituyendo leyes de existencia que delimita dentro de la fábrica de la cis-hetero-ciudadanía blanca quien, desde dónde y qué se puede hacer6, es decir, la dictadura de la cis-hetero-ciudadanía no es otra cosa que la tiranía totalitaria del binarismo de sexo-género que funda las ficciones “hombre-mujer blanco” como naturales. En este cis-tema nuestra experiencia otra queda totalmente fuera de la arquitectura de inteligibilidad de la existencia humana civilizatoria, es decir, somos constituidas como las desechables del mundo o en palabras de Franz Fanon “los condenados de la tierra” destinados a la servidumbre y a la muerte a favor del sosteniemiento de la blanquitud. En estos marcos necro-nacionales, quienes estamos habitando las orillas de la tierra y somos subjetividades desbordadas de los centros económicos del heterocapitalismo, no decidimos nada, con esto no quiero decir que hay ventanas cimarronas o líneas de fuga7 que nos den la oportunidad de resistir dentro de esta matriz de control, pero lo que sí estoy diciendo es que dentro de la colonialidad-capital-modernidad las opciones que están sobre la mesa del amo ya están territorializadas e incorporadas a los aparatos de Estados, en otras palabras, su inclusión, sus leyes de igualdad y no discriminación, sus cuotas y sus sillas de representación en la mesa de lxs amos, no son fugas ni cambios, son reformas engañosas que hacen la matriz de poder más infranqueable y aún más colonial. Las decisiones en los términos de la globalización y en los tiempos del capital, están limitadas a las opciones de muerte dentro de la domesticación general en la heterosexualidad obligatoria y en el capitalismo como régimen socio-económico de producción de subjetividades funcio-productivas que opera en la lógica de la oferta y la demanda, de la fabricación en masa y el consumo depredador de la in-vida…


Ante este escenario, me declaro, exiliada de la heterosexualidad forzada, me declaro pájaro en vez de hombre-sano, me declaro migrante en vez de ciudadana, asumo que el Instituto Nacional de Migración (INM) me persigue y vigila, y complica mi vida por no darme permiso de trabajo en vez de ser una apta portante de credenciales coloniales del Estado mexicano, tengo el permiso temporal con vigilancia incluida que la naturalización colonial que me funda como mexicana, antes de todo eso, soy negra, afro-india -descendiente, prieta, maricón, travesti, mestiza… no sé qué tanto aguante, pero es una oportunidad de fuga cimarrona rehusarnos a los mecanismos de asimilación estatal. Sin embargo, reconozco la complejidad de esto, porque estamos hablando de acceso a “derechos”, puntualmente de subsistencia en algunos territorios. Vivo una gran contradicción, porque necesito mi permiso de trabajo para comer pero sé que esos papeles del Estado son otra herramienta del lxs amosMe declaro desertora de la familia nuclear, me declaro no funcional para los tiempos y las lógicas del capital – a pesar de trabajar por un salario sin derechos laborales, me declaro estéril, me declaro sin futuro, soy solo presente. No sé qué esperar de mí, no sé qué esperan otros, no esperen nada, porque me declaro más travesti que nunca, anormal, partío, femenino, inviable para tener familia y para este tanatocapitalismo que ensombrece el mundo.


Mi vida es no ser un hombre, no quiero, no quiero ser un hombre, no soy un hombre. Tampoco quiero transitar al otro lado binomial que constituye la matriz de pensamiento dicotómico de occidente, no quiero ser una mujer, ninguna de esas dos ficciones me interesa habitar, son posiciones, en tanto organizan el mundo a través de las ficciones “hombre -mujer” – repito – estos lugares son literalmente “posiciones político-históricas construidas por la colonialidad” que hace realizable el régimen del capitalismo heterosexual moderno colonial globalizado8. Me rehúso a jugar, no soy un hombre, no soy una mujer, no soy humana. Quiero tierra, quiero devenir en rizoma, quiero ser montaña, quiero ser desorganizada y difusa, quiero ser animal, quiero ser río, quiero ser perro, pez, gato, no quiero entender como un buey no entendería la carrera armestitica entre potencias ni el bombardeo de pueblos y el asesinato de pueblos en nombre de la “igualdad”.


No soy queer, soy negra.

No soy queer, soy india.

No soy queer, soy maricón.

No soy queer, soy pájaro.

No soy queer, soy joto.

No soy queer, soy afromestiza.

No soy queer, soy cimarrona.

No soy queer, soy prieta.

No soy queer, soy enferma.

No soy queer, soy migrante.

Soy tierra, soy colectivo, somos aire, no soy mundo. 

No soy queer, soy travesti.


No soy un hombre, soy una travesti, como travesti quiero generar abyección y contaminación social, dañando los procesos organizativos de la heterosexualidad, lo repetiré un millón de veces: como Anzaldúa9 soy también la amenaza de la sombra, porque habitar la sombras y no las claridades, significa no habitar la blanquitud, es habitar la frontera como identidad y amenazar la viabilidad futurista del hetero-capitalismo. Soy una travesti sin órganos, no tengo pene, no tengo vulva, no tengo esa marca, soy más que eso, soy una negra antes que humana, soy un animal no humano, soy una toro, soy un animal de montaña. El devenir y el cimarronaje nunca es humanista. Repito: mis ancestras se escapan no fundando una plantación, sino un quilombo. Soy otra cosa escapada del entendimiento de la blanquitud, soy algo que la blanquitud heterosexaul no comprende. Por eso no soy queer, lo queer es estadounidense, queer es blancoide, del norte, en el Caribe no éramos queers, éramos desviados, torcidos, no derechos, pájaros y maricones, éramos y somos negres… para mí lo queer tiene un componente de clase, viven en otras coordenadas heterosexuales de ciudades gayfriendly, yo soy travesti.


No soy queer porque no soy humana, 

no soy queer porque no soy blanca, no soy queers porque no soy ni Butler ni Preciado.



Cortémosle el oxígeno y vámonos


Si queremos escapar prendámosle fuego antes de cerrar la puerta, hay que entender que debe de dejar de ser mundo, que debe de des-existir, sus molaridades – nunca partículas- deben de desaparecer en el aire, cortémosle el oxígeno y vámonos, asfixiémosle con su propia almohada, cuyo interior está lleno de sangre de sus genocidios, de sus tráficos de personas y de sus armas que alimentan guerras civiles en el tercer mundo, de sus guerras provocadas, de su imperialismo y colonialismo, de sus racismos epistémicos que eliminan otras formas de habitar esta sociedad-mundial que ya está mal. Matémoslo con su almohada llena de su propia basura que en el fondo le avergüenza, por eso lo esconde allí, para dormir sobre su terror mientras lo ignora, teme que sea descubierto, aunque sea un secreto a voces … aún sabiendo esto, no entiendo por qué creemos en la falsa promesa de la modernidad de occidente si siempre ha sido muerte.  El mundo es hetero-binario-blanco, está fundado en la dicotomía misma, es varón y mujer, hablemos claro, dejemos de mentirnos a la cara, nos mentimos tanto que no diferenciamos nada de la ficción, hasta creemos que el sexo es biológico, mentira radfem terfista, les recuerdo a su referenta blanca Simone de Beauvoir, que a ella si la oyen: biología no es destino. Ya no busquemos un destino aquí, la esperanza y el futuro es blanco, vámonos a otro lugar.



Sobre la expulsión de esta marika afro-mestiza


A mi me echaron 5 veces de distintas escuelas en un año por marika, por maricón, por mariposa, por partio, por mujercita. Mi papá negro, que solo fue a la primaria, le dijo a mi mamá mestiza, “ya déjalo bruto, ese muchacho no quiere etudiá”. Mi mamá, mujer que solo tiene la secundaria, le respondió: “Nooo, es lo único que le podemos dar: educación”. Educación colonial heterosexual, pero no juzgaré a mi madre precarizada, trabajadora del doméstica, vendedora de aguacates y olvidada por el feminismo, por desear educación para mí.


Me han echado de muchos lados. Me han dicho tantas veces qué soy, qué no soy, qué debo ser y cómo debo serlo. Yo soy un producto del Estado, de todos los poderes10. Me planearon pero al mismo tiempo no me esperaban, todo una contradicción. De ahí salgo, de la mismísima contradicción. Me dijeron sé hombre pero devine marika-travesti con pluma heterodisidente manchada y afro-mestiza… cuando a mi me echan de los sitios, yo les respondo: “de mejores lugares me han echado”. Ya van tantos. De la escuela, de la universidad, de la familia, de la inexistente comunidad lgbtiq+, del movimiento negro y hasta del feminismo. Por diferentes razones, pero siempre por la misma cosa a la vez: yo. Se me tiró a la calle por no tener una identidad clara, inteligible y homogénea.


De la escuela me echaron a los 7 años por llegar cantando: “Marimar (inserte un grito sensual y agudo, como si  estuviera cogiendo y viniéndose en pleno climax)… costeñita soy”. Justo estaba viendo la telenovela mexicana en pleno solazo del Caribe, yo mariquita desde chiquita, encontraba en esos dramas una potencia intersubjetiva e  inter-intra-dialéctica que confortaba mi reprimida feminidad, autocensurada y enterrada en mí misma por la biopolítica heterosexual del nombramiento varón. La Thalía me hizo devenir en Marimar, Maria la del Barrio y Maria Mercedes desde bebé, después de eso todo fueron balazos y guerra, especialmente en la escuela heterocolonial vigilante del fascismo a la que me obligaron a ir, que siempre me maltrató. Una vez una profesora me dijo que “dejara de comportarme como mujercita, que por eso me relajan los muchachos”, yo le lancé un borrador a la cara… luego me expulsaron por dos semanas. Pues, yo siempre sin importar lo que pase sería la responsable, la Verdad nunca estaba de mi lado; luego entendí que la Verdad es construida por la estructura y por tanto, son patriarcales, androcéntricas, heterosexuales y blancas modernas coloniales, por lo que yo, siempre sería el monstruo o como me decían: el antisocial.


En la universidad me dijeron “bájale de pedos si quieres acabar la carrera”, pero no les contaré más porque sigo censurada, les cuento cuando me den el título. No sé para qué lo quiero, si viene de una institución blanca y colonial, pero en fin, ya me acostumbré a ser incoherente, porque la coherencia es propia de la blanquitud y la buena moral. Les renuncio y les dejo su coherencia sobre la mesa en la que nunca me sentaré.


La familia nuclear – papá – mamá – es un lugar de encierro como la cárcel. Al menos para marikas mestizas tercermundistas empobrecidas en estados coloniales como los de donde vengo. Nunca digo que migré de República Dominicana, yo me fugué de ahí, como cuando sales sin agarrar nada por una ventana y corres tanto que sientes que se te sale el corazón y te das cuenta que puedes respirar a todo pulmón por primera vez. Yo me fui, escapé de la casa de lxs amos. Dejé de cumplir sus reglas, pero todo esto es a medias, porque salí de ahí pero me metí en otra vaina no menos peor. No les hablaré de México, porque luego me deportan y ya suficientemente vigilada me tienen.


Me han echado del feminismo también. Me dijeron que la mujer nace, que el sexo es natural y biológico, que eso de “ser travesti – ni hombre ni mujer” es una falsa. Les dije que no puede ser una falsa, porque yo existo y si existo entonces significa que estoy aquí. Le dije que me había acercado al feminismo porque me habían dicho que “biología no es destino y el patriarcado es heterosexual”, porque pensé que estaban contra el sistema sexo- género que nombra, encasilla y jerarquiza relaciones y vidas. Me dijeron que sí, pero solo si se trataba de identidades claras y fijas, o sea de mujeres, que todo eso que digo aplica, pero solo cuando asumimos que somos “varones y hembras”, que todo lo demás no aplica. Les pregunté: ¿Oigan y no será que están perpetuando la hetero-colonialidad del sistema sexo-género y la heterosexualidad como régimen político11 al encasillar, eliminar y cancelar la existencia otra de múltiples vivencias desbordadas de los centros y colocadas en las periferias… de marikas que no somos hombres, ni mujeres, pero si vivimos en los fondos de la subalternidad, construida por la colonialidad y el individualismo del capital…? ¿acaso el patriarcado y la razón androcéntrica no nos oprime, a tal punto que nos asesinan, por ser marikas, travestis y trans? Y me dijeron: Sí, pero el feminismo no es la madre de todas las luchas, así que mejor vete, no te queremos aquí, júntate con los hombres socializados como tú; y me expulsaron.


Y del movimiento negro, ni les hago el cuento largo, esos me dijeron mestiza para insultarme, cuestionaron mi afrodescendencia, me dijeron producto de la violación. Me exigieron congruencia de raza y me exigieron ser afrocentrada. Les renuncié en la cara, les dije: Quédense con su raza pura. Entendí que la política de identidad sin cuestionamientos, es esencialista, lo que es jugarle a la reproducción del sistema moderno colonial. Reproducen lo que critican.



¿Por qué besaste a la transfóbica, por qué besaste a la blanca, por qué sigues besando a la heterosexual?


Nandito, ¿por qué besaste a la maldita transfóbica? – esta pregunta la han hecho muchas marikas, para quienes las telenovelas han sido profundos procesos políticos de encuentro con la mariconería antifacista. El mundo que pretendemos acabar, es experto en asimilar12. Por eso el capitalismo construye sus propias oprimidas, universalizando sus experiencias sobre el resto del mundo. Haciendo colonialismo discursivo y racismo epistémico. Ya les conté sobre mi expulsión del feminismo. Pero es que no sólo expulsan cierta facción de este no-movimiento, sino que cancela y extermina existencias otras. Ejercen violencia ontológica y epistémica al negar la posibilidad de ser otra cosa que se salga de las líneas de la identidad cis-heterosexual. Tienen un casamiento con la blanquitud, el régimen heterosexual, la colonialidad y el capitalismo, entramos que conforman este  sistema de dominación que necesita de la familia nuclear y el binarismo de género heterosexual para estar y hacer este mundo, el cual es una maquinaria global de explotación y desigualdad.


Por mucho tiempo yo me peleé con el mundo que hoy quiero destruir, discutí incansablemente contra quienes se atrevían a decir “feminazi”, por ser un término detestable y odiante que viene de un blanco racista familiar del KKK en los 90’s que falazmente asoció el derecho al aborto al Holocausto, sin embargo más allá de está errónea asociación taquillera propia de una narrativa mediática espectacularizada al estilo gringo, quiero decir que la realidad es que lo terf13 si comparte algo con el nacionalismo, es que ambos son de extrema derecha y profundamente fascistas. Porque para expulsar del feminismo, el cual dicho sea de paso, se ha construido en lógica de propiedad, se valen de la negación y la cancelación de la existencia ontológica de otra persona. No hay algo más  fascista que negar la identidad, la experiencia y la voz de otras personas que contra toda adscripción biológica, te dice: EXISTO. Las terfs hablan por las demás, negando la multiplicidad de vidas. Ser terfs no es feminismo trans excluyente, es fascismo y la anulación total de las identidades trans que se escapan del orden biológico de la heterosexualidad obligatoria. Es fascismo porque es apartar lo trans en un mundo de muerte dónde las personas no cis, son precarizadas, asesinadas y donde sus vidas siempre están en cuestión. Ser terf es generar acciones y narrativas desinformantes de muerte, es propio de la derecha para negar derechos y posibilidades otras, lo terf es fascismo porque elimina al otro a través de las políticas territorializantes des-reconocimiento, no en lógica de querer la aprobación, sino en desconocer para anular. El terfismo es aliado de la iglesia y la moral cristiana. Piénsenlo: las terfs y Vaticano están del mismo lado cuando se trata de defender la biología hetero-cis-sexual del cuerpo humano. Un principio básico para saber que no vamos tan mal, es siempre ir contrario a lo que diga el Papa. Lo terf es colonial. Lo terf es más nocivo y violento de lo que pensamos, es el fascismo artículado para joder a quien ya está jodido. Por esto y otras razones nunca te perdonaré Nandito que hayas besado a la transfóbica.



Sobre el no – plan de escape


No tengo un plan. El plan de escape de este mundo es no tener un plan. Si lo planeas ya lo saben y si lo saben te asimilan. El plan es no tener pasos claros. Un escape es resistir en el amor revolucionario del que habla Chela Sandoval y ante el discurso de odio relacionarnos desde el entendimiento de las muchas geografías de vida es una oportunidad que no podemos dejar ir. Fugarnos es descolonizar la episteme occidetal y colonial y pensar desde otros lugares con otros horizontes y con otras gentes con las cuáles se pueda tejer otros cosmos.



5 1999. Espinosa, Y. ¿Hasta dónde nos sirven las identidades? Una propuesta de repensar la identidad y nuestras políticas de identidad en los movimientos feministas y étnico-raciales.

6 2016. Adlbi Sibai, S.  La cárcel del feminismo: Hacia un pensamiento islámico decolonial.

7 Pienso en “líneas de fuga” en Deleuze y Guattari.

8 1997. Oyěwùmí, O. La invención de las mujeres. 2008. Lugones, M. Colonialidad y Género.

9 1987. Anzaldúa, G. The Borderlands/La Frontera.

10 1979. Foucault, M.  Microfísica del Poder.

11 1992. Wittig, M. Pensamiento heterosexual y otros ensayos.

12 2007. Puar, J. Ensamblajes terroristas: el homonacionalismo.

13 TERF: Trans-Exclusionary Radical Feminist.


Otras referencias: 

2003. Davis, A. ¿Son obsoletas las prisiones? 

s.f. Spade, D.  Sus leyes nunca nos harán segur*s. 

2019. A. Quijano. Anibal Quijano ensayos en torno a la colonialidad del poder. Ediciones el Signo. Duke University.



*Waquel Drullar Wurtzbach. Marika heterodisidente, AFROmestiza-indiadescendiente, travesti negra caribeña, TopModel Voguera, sin identidad segura y monstruo contra-género como política de vida colonial. Activista, Influencer, Diseñador de moda independiente, parte de las colectivas antirracista AFROntera y Décima Ola, espacio de deformación contrasexual.


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